A cuatro meses del final de su gestión, Reynaldo Hilbck hace una
retrospectiva de su desempeño como gobernador regional de Piura.
Con cerca del 35% de votos,
Reynaldo Hilbck, un próspero empresario del sector agrícola, era elegido en
2015 como nuevo presidente regional de Piura. En exclusiva, después de una
polémica gestión de casi 4 años y a puertas de un nuevo referéndum regional,
nuestro gobernador brinda una cándida entrevista sobre su experiencia en el
puesto de, en sus propias palabras, “el primer servidor público” de nuestra
región.
¿Cómo se animó a entrar en el mundo de la política?
Todos siempre “arreglan” al Perú
hablando. Critican al gobierno en fiestas, reuniones y almuerzos, pero solo lo
hacen desde las tribunas. Para arreglar el Perú y realmente ser un agente de
cambio, tienes que estar en la cancha. Yo me cansé de esta situación y bajé de
la tribuna a la cancha. Muy poca gente se atreve a hacerlo. Recibí tanto
satisfacciones como decepciones, pero no me arrepiento de nada.
¿Cuáles han sido los más grandes retos que ha enfrentado en su cargo?
En primer lugar, después de haber
trabajado más de 30 años en el sector privado, todo era nuevo para mí. La forma
de contratar a la gente, gestionar y hacer presupuestos es muy diferente en el
sector público. En segundo lugar, pasé de ser el jefe de mi empresa a ser el
empleado público número uno de la región. Todos los piuranos, desde el
transportista hasta el agricultor y el comerciante, son mis jefes. Yo me debo a
ellos. Se cree que ser gobernador es ser el CEO de una zona, pero no es así.
Ser gobernador es ser el primer servidor público, con el deber de escuchar a
los demás y velar por su bienestar. Eso se puede tornar agotador.
El fenómeno del Niño costero del 2017 resultó ser mucho más fuerte de lo
habitual, trayendo consigo una inundación devastadora. ¿Cómo ha lidiado con
este desastre natural en la mitad de su gestión?
El río Piura sale de sus cauces
cada 30 o 40 años. Como región no hemos sido capaces de dominar sus
características. Algunos dicen que el gobierno o yo somos culpables de este
desborde, pero no es así. Es un tema geográfico. El problema sería que mi
gobierno no plantee una solución definitiva a futuro. Esa sí es mi
responsabilidad, y para eso hemos conseguido fondos. Estamos llevando a cabo
estudios de referencia para el control del río. Este control va a demorar entre
8 a 10 años, pero ya empezamos y dejaremos los cimientos del proyecto.
A puertas de finalizar su gestión, en su propia visión, ¿qué es lo que
pudo o no pudo lograr?
En cuanto a infraestructura, yo no
me he dedicado a hacer canchas, veredas o caminos a escuelas. Me he dedicado a
potenciar las oportunidades de la región. Si algo tenemos en Piura es agua.
Somos una potencia agraria, pero de 6000 millones de metros cúbicos que
producimos de agua, solamente utilizamos 2000. 4000 millones se van al mar. He
planteado reservorios y represas como Alto Piura y Poechos, cuya construcción
ya está en marcha. También he licitado carreteras de penetración, porque junto
con las carreteras viene el desarrollo. La brecha de infraestructura más grande
que tenemos son los hospitales. Son una gran deficiencia en la que me
arrepiento no haberme enfocado más. Todo esto no se construye en cuatro años,
ni en ocho, tal vez en doce, pero ya hemos empezado.
Otro punto en el que hemos trabajado son los programas de trabajo, como el control de la desnutrición y la anemia. Hemos bajado la desnutrición crónica de 24% en el año 2015 a 15% en el 2018. Otro programa de trabajo es la educación. Tengo 4500 escuelas en la región dispersas en 8 provincias, y admito que como gobierno debemos trabajar mucho más organizadamente para que estos casi 400 mil alumnos tengan una realmente buena atención. Eso es trabajo de núcleos, programas que hay que continuar y mejorar.
La centralización del país es una causa de muchos problemas para las
regiones. ¿Cómo solucionaría este problema?
Dándole más capacidades a las
regiones. A las regiones no se les da confianza para tomar decisiones, y esto
es insostenible en el futuro porque el crecimiento del Perú está en las
regiones. Los gobernadores piensan que descentralizar es que les den más dinero
para las obras, y no es así. Descentralizar es que te den más capacidades,
bienes y servicios y recursos humanos, es decir gasto corriente. Al darme más
gasto corriente yo voy a contratar mejores personas con mejores sueldos, y esto
me va a dar más capacidades, así que voy a hacer más obras. Creo que por allí
viene la descentralización. No te pueden dar dinero para hacer cosas si no
tienes capacidad, equipos y gente capacitada para hacerlas.
En octubre de 2016 se llevó a cabo la marcha “Quiero mi Piura Segura”,
pidiendo urgentemente una reforma en la seguridad de Piura, pero el crimen
organizado sigue igual o hasta peor que antes. En su lista de estrategias de
gobierno usted ha propuesto un programa llamado “Piura Segura”, convocando a la
lucha frontal contra la inseguridad ciudadana. ¿Qué se ha hecho?
Piura es un punto en Perú donde se
juntan los mayores factores de tener crimen organizado. Somos frontera, con lo
cual hay contrabando, minería ilegal y trata de blancas. Somos un puerto con
contrabando y narcotráfico. Somos una región en crecimiento. Después la
delincuencia se disgrega, con los ladrones independientes y la micro
comercialización de drogas. Tenemos familias disfuncionales con mucha
violencia, y eso es una receta para la crianza de futuros delincuentes. Para
cambiar esta Piura, tenemos que cambiar la familia y la educación.
Peor aún, tenemos un policía por 473 personas. No hay suficientes policías. Creo que la seguridad viene con los barrios organizados en rondas vecinales. Los “ronderos" son la sociedad organizada para cuidarse por sí mismos. Tenemos 563 juntas vecinales comunales, pero las veo desilusionadas. Se organizan y botan a los malos elementos de las calles, pero luego los vecinos bajan la guardia y dejan de salir todas las noches, así que los delincuentes vuelven. No sé cómo mantener el entusiasmo en estas agrupaciones.
Su gestión ha presentado varias anomalías, como sobrevaloración de obras
y presuntos pagos por servicios “fantasmas”. ¿Cómo puede usted justificar o
refutar estas acusaciones?
Hay mucha desinformación en los
medios. La información no está corroborada. Decir que la contraloría señala que
tengo irregularidades en las obras es falso. Puede parecer que estoy muy
observado y que todo está mal, pero no es así. Hay respuestas del gobierno que
no salen en los medios. Entonces hay una mala información y una sensación que
las cosas se están haciendo mal, cuando las cosas están haciendo mejor que
antes.
¿Ha favorecido a la empresa Camargo Correa siendo presidente del concejo
directivo del proyecto Alto Piura?
No. En una empresa privada los
dueños de la empresa son los que marcan la política de la empresa. En el
estado, un concejo directivo llega a los usuarios beneficiarios y les divulga
las ventajas de un proyecto. No tiene ninguna capacidad para contratar, hacer
presupuestos, solucionar problemas o llegar a conciliaciones. Solamente es un
enlace con la sociedad. Me escogieron como presidente porque era el presidente
de cámara de comercio de Piura y soy ingeniero industrial, pero no tengo ningún
conocimiento para hacer túneles y mucho menos de contrataciones de estado.
¿Quiere que el siguiente gobernador regional continúe con los planes que
usted ha trazado?
Lo único que asegura que las cosas
cambien es la continuidad, seguir la línea. Uno no puede cambiar el timón a
cada rato. Eso le ha pasado al Perú. No tenemos carreteras, hospitales ni
represas porque cada cuatro años el Perú cambia de dirección. El cierre de
brechas de educación, salud, atención e infraestructura es un proceso que
demora de 15 a 20 años. Nos faltan buenos cimientos y una buena política regional.
Luego de un ameno recorrido
alrededor de la obra de construcción del Quinto Puente, que el gobernador
Hilbck apodó afectuosamente “el Golden Gate de la Mangachería”, Reynaldo se
despidió, aparentemente satisfecho del avance del megaproyecto. Cabe resaltar
que el nuevo puente unirá los distritos de Piura y Castilla, entre las avenidas
Eguiguren en Piura y la avenida Independencia de la urbanización Miraflores.
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