miércoles, 8 de agosto de 2018

Entrevista (inédita): “Para cambiar Piura, tenemos que cambiar la familia y la educación”


A cuatro meses del final de su gestión, Reynaldo Hilbck hace una retrospectiva de su desempeño como gobernador regional de Piura.

Con cerca del 35% de votos, Reynaldo Hilbck, un próspero empresario del sector agrícola, era elegido en 2015 como nuevo presidente regional de Piura. En exclusiva, después de una polémica gestión de casi 4 años y a puertas de un nuevo referéndum regional, nuestro gobernador brinda una cándida entrevista sobre su experiencia en el puesto de, en sus propias palabras, “el primer servidor público” de nuestra región. 




¿Cómo se animó a entrar en el mundo de la política?

Todos siempre “arreglan” al Perú hablando. Critican al gobierno en fiestas, reuniones y almuerzos, pero solo lo hacen desde las tribunas. Para arreglar el Perú y realmente ser un agente de cambio, tienes que estar en la cancha. Yo me cansé de esta situación y bajé de la tribuna a la cancha. Muy poca gente se atreve a hacerlo. Recibí tanto satisfacciones como decepciones, pero no me arrepiento de nada.

¿Cuáles han sido los más grandes retos que ha enfrentado en su cargo?

En primer lugar, después de haber trabajado más de 30 años en el sector privado, todo era nuevo para mí. La forma de contratar a la gente, gestionar y hacer presupuestos es muy diferente en el sector público. En segundo lugar, pasé de ser el jefe de mi empresa a ser el empleado público número uno de la región. Todos los piuranos, desde el transportista hasta el agricultor y el comerciante, son mis jefes. Yo me debo a ellos. Se cree que ser gobernador es ser el CEO de una zona, pero no es así. Ser gobernador es ser el primer servidor público, con el deber de escuchar a los demás y velar por su bienestar. Eso se puede tornar agotador.

El fenómeno del Niño costero del 2017 resultó ser mucho más fuerte de lo habitual, trayendo consigo una inundación devastadora. ¿Cómo ha lidiado con este desastre natural en la mitad de su gestión?

El río Piura sale de sus cauces cada 30 o 40 años. Como región no hemos sido capaces de dominar sus características. Algunos dicen que el gobierno o yo somos culpables de este desborde, pero no es así. Es un tema geográfico. El problema sería que mi gobierno no plantee una solución definitiva a futuro. Esa sí es mi responsabilidad, y para eso hemos conseguido fondos. Estamos llevando a cabo estudios de referencia para el control del río. Este control va a demorar entre 8 a 10 años, pero ya empezamos y dejaremos los cimientos del proyecto.

A puertas de finalizar su gestión, en su propia visión, ¿qué es lo que pudo o no pudo lograr?

En cuanto a infraestructura, yo no me he dedicado a hacer canchas, veredas o caminos a escuelas. Me he dedicado a potenciar las oportunidades de la región. Si algo tenemos en Piura es agua. Somos una potencia agraria, pero de 6000 millones de metros cúbicos que producimos de agua, solamente utilizamos 2000. 4000 millones se van al mar. He planteado reservorios y represas como Alto Piura y Poechos, cuya construcción ya está en marcha. También he licitado carreteras de penetración, porque junto con las carreteras viene el desarrollo. La brecha de infraestructura más grande que tenemos son los hospitales. Son una gran deficiencia en la que me arrepiento no haberme enfocado más. Todo esto no se construye en cuatro años, ni en ocho, tal vez en doce, pero ya hemos empezado.

Otro punto en el que hemos trabajado son los programas de trabajo, como el control de la desnutrición y la anemia. Hemos bajado la desnutrición crónica de 24% en el año 2015 a 15% en el 2018. Otro programa de trabajo es la educación. Tengo 4500 escuelas en la región dispersas en 8 provincias, y admito que como gobierno debemos trabajar mucho más organizadamente para que estos casi 400 mil alumnos tengan una realmente buena atención. Eso es trabajo de núcleos, programas que hay que continuar y mejorar.

La centralización del país es una causa de muchos problemas para las regiones. ¿Cómo solucionaría este problema?

Dándole más capacidades a las regiones. A las regiones no se les da confianza para tomar decisiones, y esto es insostenible en el futuro porque el crecimiento del Perú está en las regiones. Los gobernadores piensan que descentralizar es que les den más dinero para las obras, y no es así. Descentralizar es que te den más capacidades, bienes y servicios y recursos humanos, es decir gasto corriente. Al darme más gasto corriente yo voy a contratar mejores personas con mejores sueldos, y esto me va a dar más capacidades, así que voy a hacer más obras. Creo que por allí viene la descentralización. No te pueden dar dinero para hacer cosas si no tienes capacidad, equipos y gente capacitada para hacerlas.

En octubre de 2016 se llevó a cabo la marcha “Quiero mi Piura Segura”, pidiendo urgentemente una reforma en la seguridad de Piura, pero el crimen organizado sigue igual o hasta peor que antes. En su lista de estrategias de gobierno usted ha propuesto un programa llamado “Piura Segura”, convocando a la lucha frontal contra la inseguridad ciudadana. ¿Qué se ha hecho?

Piura es un punto en Perú donde se juntan los mayores factores de tener crimen organizado. Somos frontera, con lo cual hay contrabando, minería ilegal y trata de blancas. Somos un puerto con contrabando y narcotráfico. Somos una región en crecimiento. Después la delincuencia se disgrega, con los ladrones independientes y la micro comercialización de drogas. Tenemos familias disfuncionales con mucha violencia, y eso es una receta para la crianza de futuros delincuentes. Para cambiar esta Piura, tenemos que cambiar la familia y la educación. 

Peor aún, tenemos un policía por 473 personas. No hay suficientes policías. Creo que la seguridad viene con los barrios organizados en rondas vecinales. Los “ronderos" son la sociedad organizada para cuidarse por sí mismos. Tenemos 563 juntas vecinales comunales, pero las veo desilusionadas. Se organizan y botan a los malos elementos de las calles, pero luego los vecinos bajan la guardia y dejan de salir todas las noches, así que los delincuentes vuelven. No sé cómo mantener el entusiasmo en estas agrupaciones.

Su gestión ha presentado varias anomalías, como sobrevaloración de obras y presuntos pagos por servicios “fantasmas”. ¿Cómo puede usted justificar o refutar estas acusaciones?

Hay mucha desinformación en los medios. La información no está corroborada. Decir que la contraloría señala que tengo irregularidades en las obras es falso. Puede parecer que estoy muy observado y que todo está mal, pero no es así. Hay respuestas del gobierno que no salen en los medios. Entonces hay una mala información y una sensación que las cosas se están haciendo mal, cuando las cosas están haciendo mejor que antes.

¿Ha favorecido a la empresa Camargo Correa siendo presidente del concejo directivo del proyecto Alto Piura?

No. En una empresa privada los dueños de la empresa son los que marcan la política de la empresa. En el estado, un concejo directivo llega a los usuarios beneficiarios y les divulga las ventajas de un proyecto. No tiene ninguna capacidad para contratar, hacer presupuestos, solucionar problemas o llegar a conciliaciones. Solamente es un enlace con la sociedad. Me escogieron como presidente porque era el presidente de cámara de comercio de Piura y soy ingeniero industrial, pero no tengo ningún conocimiento para hacer túneles y mucho menos de contrataciones de estado.

¿Quiere que el siguiente gobernador regional continúe con los planes que usted ha trazado?

Lo único que asegura que las cosas cambien es la continuidad, seguir la línea. Uno no puede cambiar el timón a cada rato. Eso le ha pasado al Perú. No tenemos carreteras, hospitales ni represas porque cada cuatro años el Perú cambia de dirección. El cierre de brechas de educación, salud, atención e infraestructura es un proceso que demora de 15 a 20 años. Nos faltan buenos cimientos y una buena política regional.

Luego de un ameno recorrido alrededor de la obra de construcción del Quinto Puente, que el gobernador Hilbck apodó afectuosamente “el Golden Gate de la Mangachería”, Reynaldo se despidió, aparentemente satisfecho del avance del megaproyecto. Cabe resaltar que el nuevo puente unirá los distritos de Piura y Castilla, entre las avenidas Eguiguren en Piura y la avenida Independencia de la urbanización Miraflores.

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